11 agosto 2011

Leyenda del Viracochani

Por: Oscar Leon Condori Apaza
http://www.fotosdejacantaya.blogspot.com/


Jacantaya - Moho - Puno

Se dice que Viracocha vivía en Jacantaya cerca del cerro Tampuchaca en una hermosa mansión con vistosos torreones llamado Viracochani, estaba ubicada sobre el barranco del Vilacacani, desde allí vigilaba las principales islas del lago Titicaca, se subía a lo alto de la montaña, se sentaba en su balsa de piedra, para observar a los hombrecitos que habitaban en pequeñas cuevas en la cima del Queñalati y a las hermosas mujeres que vivían en la cima del Paruparu. Los hombres y las mujeres vivían en paz bajo el precepto del respeto y sin peleas, sufriendo consecuencias de muerte si no lo hacían.


Jacantaya Islas Amantani y Taquile
en el horizonte

Al transcurrir el tiempo los preceptos fueron quebrantados, surgieron los vicios, el orgullo, y la codicia. Viracocha al ver la maldad de los hombres se indignó y los maldijo transformándolos en piedras y otras cosas, algunos fueron tragados por la tierra y otros por el agua. Viracocha se encerró en su mansión debajo de un camuflaje de tierra rojiza, quedando oculta dentro del mismo barranco.


Jacantaya Vilacacaci
  Desde entonces, al barranco del Vilacacani se le conoce con el nombre de Viracochani o lugar donde vive el Viracocha o caballero. Cerca de este paraje pasa un camino inca de noroeste a sureste, las personas que por extrañas circunstancias y momentos del tiempo han pasado por el lugar, narran haber visto a un hombre alto y blanco, con su chicote y un libro en la mano, en las horas de salida o puesta del sol.


Jacantaya Viracochani Moho_Puno_Perú


09 agosto 2011

El gallo de fuego y las gallinas negras

Por: Oscar Leon Condori Apaza
Rocas misteriosas en Jacantaya
En Jacantaya, hay un lugar misterioso en el cruce del río huancarani con el camino en herradura de Patapata a Carcatimuta, en este lugar hay dos bloques de piedra separados a unos veinte metros una del otro, a la roca que está entre el camino y el rio los antiguos pobladores de Jacantaya lo llamaban “Roca con gallo de fuego” y unos metros mas abajo al otro lado del mismo río está la roca con gallina negra.

Roca con gallo de fuego
Cuentan los viajeros que en este lugar, especialmente en luna llena y en las horas de encanto sale el gallo de fuego y las gallinas negras para corretear y revolotear en círculos extendiendo sus alas, el espectáculo sobrenatural dura unos diez minutos y luego desaparecen debajo de las rocas. 

Roca con gallina negra
El secreto es no molestarlos, de lo contrario el gallo de fuego y sus gallinas castigan a los incautos viajeros con sus alas y picotazos hasta dejarlos inconscientes.
 
Las heridas ocasionadas por los picotazos del gallo de fuego no tienen cura, solo pueden ser sanados por los curanderos más experimentados.

02 noviembre 2010

Valentina y sus hermanos

Por: Oscar Leon Condori Apaza

Jacantaya Moho Puno Perú

En los primeros años del siglo XX, en la bahía de Jacantaya a orillas del lago sagrado de los Incas, Valentina y sus hermanos vivían en una choza cerca de un manantial llamado Jalso Cuyo, todos los días antes del alba salían a recoger leña hacia las montañas más altas. Cierto día se le ocurrió ir a un lugar con deformaciones misteriosas en forma de torreones cerca del cerro Tampuchaca, recogieron bastante leña y a la salida del sol ya estaban de regreso, descansaron un momento cerca de un barranco llamado Viracochani (lugar donde vive el caballero o Viracocha).

Jacantaya Viracochani
Antonio, el mayor de los hermanos, sabiendo que existe la leyenda del misterioso lugar, y viendo una piedra plana incrustada a unos metros de altura al pie del barranco, tocó suavemente como si fuera una puerta, pronunciando las palabras: ¡Caballerooo! ¡Levántate! ¡Abre tu puerta! ¡Ya es hora! Antonio solo quería burlarse y asustar a sus dos hermanos, pero de pronto se escuchó una voz poderosa que decía, ¡Quién me molesta a estas horas! ¡Quién! La piedra como por arte de magia empezó a moverse, en el barranco se abrió una biblioteca de oro, con una puerta de entrada a una ciudad muy hermosa; sintieron unos pasos que hacía temblar el lugar, parecía que arrastraba cadenas de plata haciendo sonar chirridos horripilantes. Valentina tenía erizados sus cabellos, parecían electrizados, les salían rayitos de luz por toda la cabeza como el reventar de los cohetillos, sus hermanos se quedaron mudos y paralizados por la misteriosa aparición, no podían hablar ni gritar, el ambiente olía a dinamita y azufre, estaban muy aterrorizados.

¡Estamos encantados! gritó desesperadamente la hermana menor de Antonio y Luis, reaccionaron de milagro y a duras penas lograron salir del lugar, corrieron cuesta abajo sin mirar hacia atrás, corrían de andén en andén, sobre piedras, espinas y los ichos, parecían enloquecidos por el miedo, sentían que los demonios les perseguían y se los querían llevar. Valentina en su desesperación oraba y oraba a Dios mientras corría detrás de sus hermanos. No saben por donde ni como llegaron hasta su casa, cerraron con aldabas las puertas y se escondieron temblorosos debajo de sus camas; sintieron mas miedo cuando alguien empujó la puerta, pero se tranquilizaron al oír la voz de su padre que los llamaba.
Jacantaya Casa de Valentina y sus hermanos

Lo que les había sucedido nunca fue contado, por temor a ser castigados públicamente, porque los antiguos pobladores de Jacantaya respetaban a ciertas lugares y horas de encanto.